Este libro propone una resignificación de la imagen de la mujer y del hombre como seres sociales, con libertad de elección sobre sus vidas y siendo protagonistas de una sociedad más justa y equilibrada en derechos y obligaciones, rompiendo mitos y mandatos de una larga herencia histórica patriarcal y machista. 

    En estos dieciocho relatos se describen situaciones y vivencias límites, tanto para el hombre como para la mujer, y cómo esos ellos reaccionan frente a esas ellas. Cada lector juzgará según sus principios y convicciones, pero hacer visible estas situaciones, (a veces con ironía) nos pone en un plano de la realidad sobre la cual se debe discutir o reflexionar. Este libro también propone repensar los símbolos y mandatos que rigen nuestra sociedad occidental y cristiana.


    La voz le susurra, otra vez dulce y firme: Dios está donde hay amor. La frase tranquiliza, quiebra, abre las puertas de los sentimientos, como un dique que se rompe, que desborda, que arrasa toda imposición antinatural, que revienta el corset de la culpa y los mandatos anti-estima, y la toalla cae junto con la imagen de Santa Rosa en un vuelo elíptico alrededor de los cuerpos y desde ese suelo del infierno, la estampa queda mirando esa otra forma de amor, diferente, incomprendido, auténtico, pasional.

    El patriarcado, la mujer y los símbolos - Carlos Monticelli

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    Este libro propone una resignificación de la imagen de la mujer y del hombre como seres sociales, con libertad de elección sobre sus vidas y siendo protagonistas de una sociedad más justa y equilibrada en derechos y obligaciones, rompiendo mitos y mandatos de una larga herencia histórica patriarcal y machista. 

    En estos dieciocho relatos se describen situaciones y vivencias límites, tanto para el hombre como para la mujer, y cómo esos ellos reaccionan frente a esas ellas. Cada lector juzgará según sus principios y convicciones, pero hacer visible estas situaciones, (a veces con ironía) nos pone en un plano de la realidad sobre la cual se debe discutir o reflexionar. Este libro también propone repensar los símbolos y mandatos que rigen nuestra sociedad occidental y cristiana.


    La voz le susurra, otra vez dulce y firme: Dios está donde hay amor. La frase tranquiliza, quiebra, abre las puertas de los sentimientos, como un dique que se rompe, que desborda, que arrasa toda imposición antinatural, que revienta el corset de la culpa y los mandatos anti-estima, y la toalla cae junto con la imagen de Santa Rosa en un vuelo elíptico alrededor de los cuerpos y desde ese suelo del infierno, la estampa queda mirando esa otra forma de amor, diferente, incomprendido, auténtico, pasional.

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