El Capitán Roberto es un libro escrito con verdadera pasión y entrega. Relata las historias reales de aventuras, travesías y odiseas vividas por su protagonista en la Isla Santiago, ubicada en el Partido de Ensenada, provincia de Buenos Aires. Esta isla está separada del continente por el río que lleva su mismo nombre. Dado su lenguaje simple y de fácil llegada emocional, es un libro recomendado para todos aquellos que sientan deseos de realizar un recorrido imaginario, rodeado de aguas tranquilas y de plena naturaleza, con ilustraciones que atesoran el mismo.

    Cada lector podrá decir, al final, si la magia superó la realidad.  

    ¡Buen viaje!




    …Ya era de noche, aquella noche esperada, 

    donde las decisiones que habían sido tomadas, 

    marcarían otro rumbo, otro golpe de timón. 

    Y así, la puerta del dormitorio de Roberto se abrió 

    y su papá le dijo: 


    —¡Vamos! …Ya es hora.


    Después de tomar un mate cocido ligero, 

    los dos subieron a la canoa 

    y se adentraron en el Río de La Plata. 

    Solo el padre, el hijo, la bruma 

    y la oscuridad nocturnal.

    El Capitán Roberto - María Alejandra Nuccetelli

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    El Capitán Roberto es un libro escrito con verdadera pasión y entrega. Relata las historias reales de aventuras, travesías y odiseas vividas por su protagonista en la Isla Santiago, ubicada en el Partido de Ensenada, provincia de Buenos Aires. Esta isla está separada del continente por el río que lleva su mismo nombre. Dado su lenguaje simple y de fácil llegada emocional, es un libro recomendado para todos aquellos que sientan deseos de realizar un recorrido imaginario, rodeado de aguas tranquilas y de plena naturaleza, con ilustraciones que atesoran el mismo.

    Cada lector podrá decir, al final, si la magia superó la realidad.  

    ¡Buen viaje!




    …Ya era de noche, aquella noche esperada, 

    donde las decisiones que habían sido tomadas, 

    marcarían otro rumbo, otro golpe de timón. 

    Y así, la puerta del dormitorio de Roberto se abrió 

    y su papá le dijo: 


    —¡Vamos! …Ya es hora.


    Después de tomar un mate cocido ligero, 

    los dos subieron a la canoa 

    y se adentraron en el Río de La Plata. 

    Solo el padre, el hijo, la bruma 

    y la oscuridad nocturnal.

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